
Los grandes afiches en el metro muestran una campaña publicitaria del Hogar de Cristo, donde podemos ver la dirección de un fotolog (para los lectores que desconocen lo que es un fotolog, este es una especie de bitácora donde se suben fotos y comentarios) que invita a ver el sitio de un desconocido Pipe. La campaña tiene como objetivo convocar a nuevos voluntarios y en los medios de comunicación se incentiva a visitar el sitio. Estamos ante una campaña viral, que recoge las técnicas de marketing que intenta explotar redes sociales preexistentes para producir incrementos en el conocimiento de una marca, mediante procesos de autorreplicación viral análogos a la expansión de un virus informático. El éxito de estas campañas es lograr el boca a boca que se produce entre los miles de usuarios que diariamente reenvian mails. El poder que tiene una campaña viral es extremadamente poderoso. Imaginemos que una empresa envía a 100 e-mails, lo más probable es que de esas 100 personas que recibieron ese mail lo van a enviar por lo menos el 10%. Los beneficios de estas campañas es que por muy bajo costo logran llegar a un público masivo y logra entregarse el mensaje. Lo básico es que tenga una forma sencilla de utilizar, que no tenga un formato pesado y que logre el boca a boca que necesita para poder expandirse al igual que un virus por las redes sociales.
En el último tiempo se ha observado una enorme cantidad de campañas de este tipo, uno de estos ejemplos es la campaña que realizó la marca Rexona Girl donde se invitaba a confeccionar a un novio virtual con el cual podías practicar tus formas de coquetear. Entre otras campañas podemos mencionar: la de Doritos (que vuelvan los lentos), un computador por un niño que utiliza los fotologs y las de Adidas, entre muchas otras. Sin embargo, también existe el lado negativo de estas campañas, que podrían llamarse campañas de desprestigio que son lanzadas por algún trabajador de alguna agencia de la competencia con el sólo objetivo de hacer correr un rumor. Lamentablemente los rumores corren rápido, la compañía Coca Cola Company, con su marca Dasany, se vio profundamente perjudicada por unos e-mails que aseguraban que esta agua producía cáncer.
Las campañas virales tienen un público seguro y su bajo costo es un éxito para la empresa. Sin embargo, se necesitan leyes fuertes por parte del estado que proteja a las empresas que se ven perjudicadas por estos rumores virales.

